QUÉ ES LA
AUTOESTIMA.
No existe un concepto único sobre Autoestima, más bien hay
diferentes formas de entender lo que significa. Como todo, el significado de
Autoestima puede entenderse a partir de varios niveles, el energético y el
psicológico.
Desde el punto de vista energético, se entiende que:
Autoestima es la fuerza innata
que impulsa al organismo hacia la vida, hacia la ejecución armónica de todas
sus funciones y
hacia su desarrollo; que le dota de organización y
direccionalidad en todas sus funciones y procesos, ya sean éstos cognitivos,
emocionales o motores.
De aquí se desprende:
_ Existe
una fuerza primaria que nos impulsa hacia la vida.
_ Esa
fuerza posibilita la realización de las funciones orgánicas armónicamente.
_ Esa
fuerza nos permite desarrollarnos.
_ Esa
fuerza nos permite tener una organización, una estructura.
_ Esa
fuerza es responsable de nuestros procesos de funcionamiento, y tiene que ver con nuestros
pensamientos, nuestros estados emocionales y nuestros actos.
Desde el punto de vista psicológico, puede decirse que:
Autoestima es la capacidad desarrollable de experimentar la
existencia, conscientes de nuestro potencial y nuestras necesidades reales; de
amarnos incondicionalmente y confiar en nosotros para lograr objetivos, independientemente de las
limitaciones que podamos tener o de las circunstancias externas generadas por
los distintos contextos en los que nos corresponda interactuar.
De aquí se desprende lo siguiente:
_ La
Autoestima es una disposición, un contenido, un recurso natural en el ser
humano.
_ La
Autoestima es desarrollable.
_ La
Autoestima sólo existe relacionada con la experiencia de la vida.
_ La
Autoestima está relacionada con el hecho de estar conscientes de nuestras
potencialidades y necesidades.
_ La
Autoestima está relacionada con la confianza en uno mismo.
_
Existen necesidades reales y otras que no lo son aunque a veces así lo
pensemos.
_ La
Autoestima está relacionada con el amor incondicional
hacia uno mismo.
_ La
Autoestima orienta la acción hacia
el logro de los objetivos y el bienestar general.
_
Podemos tener limitaciones y a pesar de ello tener Autoestima.
_ Los eventos externos,
las contingencias, no necesariamente deben afectar nuestra Autoestima., al
menos no de manera estable o permanente.
Otros
conceptos de Autoestima, relacionados de alguna forma con los que ya hemos
expuesto arriba, sugieren que:
_ Es el
juicio que hago de mi mismo.
_ La
sensación de que encajo y de que tengo mucho por dar y recibir.
_ La
convicción de que con lo que soy basta para funcionar; que no tengo que
incorporar nada nuevo a mi vida, sino reconocer aspectos de mí que no he
concientizado, para luego integrarlos.
_ La
reputación que tengo ante mí mismo.
_ Es una
manera de vivir orientada hacia el bienestar, el equilibrio, la salud y el respeto por
mis particularidades.
Para efectos de facilitar la comprensión de todo lo
expresado anteriormente, asumiremos que la Autoestima es siempre cuestión de
grados y puede ser aumentada, ya que si lo vemos con cuidado, concluiremos que
siempre es posible amarnos más, respetarnos más o estar más conscientes de
nosotros y de la relación que tenemos con todo lo que nos rodea, sin llegar a
caer en el narcisismo o egoísmo, que es cuando sólo podemos amarnos a nosotros
mismos. Por eso utilizaremos expresiones como aumentar, elevar o desarrollar la
Autoestima, para aludir al hecho de que alguien pueda mejorar en los aspectos
citados.
De manera que sí es posible una potenciación de este recurso
de conocimiento, aceptación y valoración de uno
mismo.
Cuando nos referimos a personas o situaciones de poco amor o
respeto hacia nosotros mismos, utilizaremos los términos
"DESVALORIZACIÓN" o "DESESTIMA", como palabras que se
refieren a una manera inconsciente de vivir que niega, ignora o desconoce
nuestros dones, recursos, potencialidades y alternativas.
También es conveniente aclarar, que podemos tener
comportamientos de baja Autoestima, en algún momento, aunque nuestra tendencia
sea vivir conscientes, siendo quienes somos, amándonos y respetándonos. Puede
también suceder lo contrario: vivir una vida sin rumbo, tendente al
Autosabotaje y a la inconsciencia, pero podemos experimentar momentos de
encuentro con nuestra verdadera esencia. Fragmentos de tiempo de
inconsciencia y desconfianza en uno, no son igual que una vida inconsciente
regida por el miedo como emoción fundamental. Lo uno es actitud pasajera,
lo otro es forma de vida. Hay que distinguir.
CÓMO SE FORMA LA AUTOESTIMA.
Desde el momento mismo en que somos concebidos, cuando el
vínculo entre nuestros padres se consuma y las células sexuales
masculina y femenina se funden para originarnos, ya comienza la carga de
mensajes que recibimos, primero de manera energética y luego psicológica.
Debido a que los pensamientos y emociones son
manifestaciones de energía y en el organismo se presentan en forma de
reacciones eléctricas y químicas, cada vez que una mujer embarazada
piensa o siente algo con respecto al niño en formación, su cerebro produce
una serie de químicos que se esparcen por todo su cuerpo y que la criatura
recibe y graba en su naciente sistema nervioso, sin tener la suficiente
consciencia como para comprender o rechazar lo que recibe a través de un lenguaje químico intraorgánico.

El hecho de que alguno de los progenitores, por ejemplo,
asuma como un problema la llegada del niño, es captado por éste emocionalmente,
y su efecto formará parte del archivo inconsciente
del pequeño y tendrá repercusiones más adelante, cuando reaccione de diferentes
formas y no logre comprender las causas generadoras de sus conflictos. Igualmente,
cuando ya se ha producido el alumbramiento, todo estímulo externo influirá en
el recién nacido y le irá creando una impresión emocional que influirá sus
comportamientos futuros. Los padres y otras figuras de autoridad, serán piezas
claves para el desarrollo de la Autoestima del niño, quien dependiendo de los
mensajes recibidos, reflejará como espejo lo que piensan de él y se asumirá
como un ser apto, sano, atractivo, inteligente, valioso, capaz, digno,
respetado, amado y apoyado o, por el contrario, como alguien enfermo, feo,
ignorante, desvalorizado, incapaz, indigno, irrespetado, odiado y abandonado.
La forma como nos tratan define la forma como nos trataremos, porque esa es la
que consideraremos como la más normal.
Con la llegada de la pubertad y la adolescencia, se da la
bienvenida a la sexualidad y a la necesidad del joven de
encontrarse a sí mismo. Se inicia la llamada "brecha generacional" y
el tránsito hacia una mayor definición de la personalidad. Esta etapa es
crucial ya que en ella surgen con fuerza la competencia y
el deseo de ser mejor que los demás. El joven experimenta una gran necesidad de
aprobación por parte de su grupo cercano y aprende a dirigirse hacia
quienes lo aplauden y a huir de quienes lo pitan.
PORQUE NECESITAMOS AUTOETIMA
En ciertas circunstancias, nuestro
sentido de valor personal y
de confianza en las propias capacidades pueden verse afectados y hacernos creer
que vivimos a merced de las contingencias. En esos momentos la confusión, la
impotencia y la frustración producidas por el no logro, nos lleva a dudar de
nuestro poder creador,
de la capacidad natural de restablecernos, y es entonces cuando optamos por
crear y a veces sostener conductas autodestructivas, lejanas al bienestar
generado por la Autoestima, es decir, por la consciencia, el amor incondicional
y la confianza en uno mismo. Los seres humanos, somos "la única especie
capaz de traicionar y actuar contra nuestros medios de
supervivencia". En estado de
desequilibrio, el hombre opta
por manejarse de formas diversas aunque nocivas y elige, generalmente, los
siguientes caminos:

PARÁLISIS.
La frustración es interpretada de
forma tal que incapacita para la acción creativa. La apatía es una forma de
manifestación de esta reacción.
NEGACIÓN.
La impotencia induce un bloqueo
perceptivo, un autoengaño severo basado en el miedo al dolor. El adicto que
asegura no tener adicción, es una muestra de
este mecanismo.
EVASIÓN.
Aquí la estrategia es
hacer todo lo que nos impida ver la situación a la cara. Se conoce su presencia
pero se teme enfrentarla y se pospone. La diversión compulsiva es una forma de
evasión bastante común.
ENFERMEDAD.
Aunque cualquiera de las manifestaciones
anteriores conducen, si se prolongan, a estados de desequilibrio orgánico, en
ocasiones se toma el camino corto y la reacción a la frustración es violenta, y
se manifiesta en forma de enfermedad.
Todos estos modos de reacción, de
manejo inadecuado de la energía interior, reflejan ausencia de Autoestima,
de conciencia de
la capacidad para responder creativamente a las circunstancias. Es por eso, por
la tendencia creciente que exhibe el humano de hoy a la autodestrucción, por lo
que necesitamos un recurso protector que nos guíe hasta nuestro poder personal,
hacia el restablecimiento del ritmo, del equilibrio, de la conciencia, de
la integración.
Ese recurso es la Autoestima, con él nacemos pero debemos reencontrarlo.
Es factible para el observador
atento o entrenado, detectar los niveles de Autoestima o Desestima en las personas,
ya que su manifestación se extiende a pensamientos, palabras, estados
emocionales, hábitos y otras maneras de experiencias. La manera como vive un
ser autoestimado es bastante diferente de la forma como funciona un
desestimado.
Algunos comportamientos
característicos de las personas desestimadas son:
INCONSCIENCIA.
Ignora quien es y el potencial
que posee; funciona automáticamente y depende de las circunstancias,
eventualidades y contingencias; desconoce sus verdaderas necesidades y por eso
toma la vida con indiferencia o se dedica a hacer mil cosas que no le
satisfacen; ignora las motivaciones, creencias, criterios y valores que
le hacen funcionar. Muchas áreas de su vida reflejan el caos que se desprende
del hecho de no conocerse. Parte de ese caos, generalmente autoinducido, se
observa en conductas autodestructivas de distinta índole. El desestimado vive
desfasado en el universo temporal;
tiene preferencia por el futuro o el pasado y le cuesta vivir la experiencia
del hoy: se distrae con facilidad. Pensar y hablar de eventos pasados o soñar
con el futuro, son conductas típicas del ser que vive en baja Autoestima.
DESCONFIANZA.
El desestimado no confía en sí
mismo, teme enfrentar las situaciones de la vida y se siente incapaz de abordar
exitosamente los retos cotidianos; se percibe incompleto y vacío; carece
de control sobre
su vida y opta por inhibirse y esperar un mejor momento que casi nunca llega.
Tiende a ocultar sus limitaciones tras una "careta", pues al no
aceptarse, teme no ser aceptado. Eso lo lleva a desconfiar de todos y a usar su
energía para defenderse de los demás, a quienes percibe como seres malos y
peligrosos; siempre necesita estar seguro y
le es fácil encontrar excusas para no moverse. La vida, desde aquí, parece una
lucha llena de injusticia.
IRRESPONSABILIDAD.
Niega o evade sus dificultades,
problemas o conflictos. Culpa a los demás por lo que sucede y opta por no ver,
oír o entender todo aquello que le conduzca hacia su responsabilidad.
Sus expresiones favoritas son: "Si yo tuviera", "Si me hubieran
dado", "Ojalá algún día", y otras similares que utiliza como
recurso para no aclarar su panorama y tomar decisiones decambio.
En su irresponsabilidad, el
desestimado acude fácilmente a la mentira.
Se miente a sí mismo, se autoengaña y engaña a los demás. Esto lo hace para no
asumir desde la consciencia adulta las consecuencias de sus actos, de su interacción con
el mundo. Ninguna cantidad de nubes puede tapar por mucho tiempo el sol.
INCOHERENCIA.
El desestimado dice una cosa y
hace otra. Asegura querer cambiar pero se aferra a sus tradiciones y creencias
antiguas aunque no le estén funcionando. Vive en el sueño de un futuro mejor
pero hace poco o nada para ayudar a su cristalización. Critica pero no se
autocrítica, habla de amor pero no ama, quiere aprender pero no estudia, se
queja pero no actúa en concordancia con lo que dice anhelar. Su espejo no lo
refleja.
INEXPRESIVIDAD.
Por lo general reprime sus
sentimientos y éstos se revierten en forma de resentimientos y enfermedad.
Carece de maneras y estilos expresivos acordes con el ambiente,
porque no se lo enseñaron o porque se negó a aprenderlos. En cuanto a la
expresión de su creatividad,
la bloquea y se ciñe a la rutina y paga por ello el precio del
aburrimiento.
IRRACIONALIDAD.
Se niega a pensar. Vive de las
creencias aprendidas y nunca las cuestiona. Generaliza y todo lo encierra en
estereotipos, repetidos cíclica y sordamente. Pasa la mayor parte de su tiempo
haciendo predicciones y pocas veces usa la razón. Asume las cosas sin buscar
otras versiones ni ver otros ángulos. Todo lo usa para tener razón aunque se
destruya y destruya a otros.
INARMONÍA.
El desestimado tiende al conflicto y
se acostumbra a éste fácilmente. Se torna agresivo e irracional ante la
critica, aunque con frecuencia critique y participe en coros de chismes. En sus
relaciones necesita controlar a los demás para que le complazcan, por lo que
aprende diversas formas de manipulación. Denigra del prójimo, agrede, acusa y
se vale del miedo, la culpa o la mentira para hacer que los demás le
presten atención.
Cuando no tiene problemas se los inventa
porque necesita del conflicto. En
estado de paz se siente extraño y requiere de estímulos fuertes generalmente
negativos. En lo interno, esa inarmonía se evidencia en estados ansiosos, que
desembocan en adicciones y
otras enfermedades.
Para el desestimado, la soledad
es intolerable ya que no puede soportar el peso aturdidor de su consciencia.
DISPERSIÓN.
Su vida no tiene rumbo; carece de
un propósito definido.
No planifica, vive al día
esperando lo que venga, desde una fe inactiva o una actitud desalentada y
apática. Se recuesta en excusas y clichés para respaldar su permanente
improvisación.
DEPENDENCIA.
El desestimado necesita consultar
sus decisiones con otros porque no escucha ni confía en sus mensajes
interiores, en su intuición, en lo que el cuerpo o su verdad profunda le
gritan.
Asume como propios los deseos de
los demás, y hace cosas que no quiere para luego quejarse y resentirlas. Actúa
para complacer y ganar amor a través de esa nefasta fórmula de negación de sí
mismo, de autosacrificio inconsciente de sus propias motivaciones. Su falta de
autonomía, la renuncia a sus propios juicios hace que al final termine
culpándose, autoincriminándose, resintiendo a los demás y enfermándose como
forma de ejecutar el autocastigo de quien sabe que no está viviendo
satisfactoriamente. La dependencia es el signo más característico de la
inmadurez psicológica, que lleva a una persona,
tal como dice Fritz Perls, a no pararse sobre sus propios pies y vivir
plenamente su vida.
INCONSTANCIA.
Desde el miedo, una de las
emociones típicas del desestimado, las situaciones se perciben deformadas y el
futuro puede parecer peligroso o incierto. La falta de confianza en las propias
capacidades hace que aquello que se inicia no se concrete. Ya sea aferrándose a
excusas o asumiendo su falta de vigor, el desestimado tiene dificultad para
iniciar, para continuar y para terminar cualquier cosa. Puede que inicie y
avance en ocasiones, pero frente a situaciones que retan su confianza,
abandonará el camino y buscará otra senda menos atemorizante. La inconstancia,
la falta de continuidad, señala poca tolerancia a
la frustración.
RIGIDEZ.
La persona desvalorizada lucha
porque el mundo se comporte como ella quiere. Desea que donde hay calor haya
frío, que la vejez no
exista y que todo sea lindo. Le cuesta comprender que vivimos interactuando en
varios contextos con gente diferente a nosotros en muchos aspectos, y que la
verdad no está en mí o en ti, sino en un "nosotros" intermedio que
requiere a veces "estirarse". Sufrir porque está lloviendo, negarnos
a entender que una relación ha finalizado, empeñarnos en tener razón aunque
destruyamos vínculos importantes, demuestra incapacidad para abandonar posturas
rígidas que nos guían por la senda del conflicto permanente. Eso es no
quererse, eso es Desestima.
En general, el desvalorizado es
un ser que no se conoce, que no se acepta y que no se valora; que se engaña y
se autosabotea porque ha perdido el contacto consigo mismo, con su
interioridad, y se ha desbocado hacia el mundo con el afán de ganar placer,
prestigio y poder, es decir, de obtener a cualquier precio la aprobación de los
demás, como un niño que requiere el abrazo materno para sobrevivir. El
desestimado no se percata fácilmente de que ha roto el equilibrio que necesita
para vivir paz y disfrutar de la vida, que como un don especial le ha sido.
Además de los mencionados
anteriormente, existen otros comportamientos que reflejan desamor e irrespeto
por nosotros, y como consecuencia de eso, por los demás. Sin que deban ser
tomados como algo inmutable y absoluto, algunos de los más frecuentes son:
·
Mentir
·
Llegar tarde
·
Necesitar destacar
·
Irrespetar a las personas
·
Preocuparse por el futuro
·
Actuar con indiferencia
·
Creerse superior
·
Descuidar el cuerpo
·
Negarse a ver otros puntos de vista
·
Negarse a la intimidad emocional
·
Vivir aburrido, resentido o asustado
·
Desconocer, negar o inhibir los
talentos
·
Vivir de manera ansiosa y desenfrenada
·
Descuidar la imagen u obsesionarse con
ella
·
Desarrollar enfermedades psicosomáticas
·
Seguir la moda y
sufrir si no estamos "al día"
·
La maternidad y paternidad
irresponsables
·
Improvisar la vida, pudiendo
planificarla
·
Descuidar la salud como si no fuera
importante
·
Negarse a aprender
·
Idolatrar a otras personas
·
Asumir como estados habituales la
tristeza, el miedo, la rabia y la culpa
·
Tener y conservar cualquier
adicción(Cigarrillo, licor, comida, sexo,
etc.)
·
Anclarse en lo tradicional como excusa
para evitar arriesgarse a cosas nuevas
·
Negarse a la sexualidad(salvo casos
especiales vinculados al celibato espiritual)
·
Incapacidad para manejar los momentos
de soledad
·
Quejarse
·
Perder el tiempo en acciones que
no nos benefician
·
Manipular a los demás
·
Culparse por el pasado
·
Actuar agresivamente
·
Autodescalificarse
·
Discriminar y burlarse de los demás
·
Sentirse atrapado y sin alternativas
·
Preocuparse porque otro
destaque(Envidia)
·
Actuar tímidamente
·
Dar compulsivamente para ganar
aprobación
·
Invadir el espacio de otros sin
autorización
·
Depender de otros pudiendo ser
independientes
·
Celar de manera desmedida a amigos o a
la pareja
·
Compulsión por obtener títulos
académicos y dinero
·
Irrespetar a las personas
·
Incapacidad para expresar los
sentimientos y emociones
·
Maltratar a los hijos en vez de optar
por comunicarnos
·
Denigrar de uno mismo y de los demás de
manera frecuente
·
Sostener relaciones con personas
conflictivas que te humillen y maltraten
·
Las cosas van a salir bien
·
Confío en mi mismo
·
Siempre hay una forma de lograr lo que
quiero
·
Hoy es un día maravilloso
·
Soy una persona valiosa
·
Merezco dar y recibir amor
·
Me gusta mi vida
·
Trabajar es algo agradable
·
Soy inteligente
·
La comida me cae bien
·
Esta noche voy a dormir muy bien
·
Todo lo que pasa tiene una razón de ser
y siempre deja algo positivo
·
No hay mal que por bien no venga
·
La vida es maravillosa
·
No existen problemas sino oportunidades
de aprender
·
Cada quien tiene derecho a su propia
·
Soy un ser espiritual, y transciendo
mis limitaciones físicas
·
Tengo el poder de sentirme bien
·
Puedo hacer que mi cuerpo me obedezca
·
Mi fe es firme y crece cada día más
·
La gente es buena aunque a veces actúe
desde la rabia o el miedo
·
Puedo encontrar una pareja adecuada
para mí
·
El pasado no dirige ni mi presente ni
mi futuro
·
Preocuparme no me ayuda. Lo adecuado es
actuar creativamente
·
Sé que puedo desarrollar cualquier
cualidad si lo decido
·
Detrás de cada aparente pérdida viene
una ganancia
·
Perdonar es importante y liberador
·
Mi tiempo es valioso y sé administrarlo
·
Tengo atractivo
·
Voy a ganar dinero suficiente
·
Le agrado a la gente
Cuando la vida se vive desde la
Autoestima todo es diferente. Las cosas cambian de color ,
sabor y signo, ya que nos conectamos con nosotros y con el mundo, desde un
perspectiva mas amplia, integral, equilibrada, consciente y productiva.
La caracterología que ofrece una
persona con una Autoestima desarrollada, es mas o menos la siguiente:
CONSCIENCIA.
El autoestimado es la persona que
todos podemos ser. Alguien que se ocupa de conocerse y saber cuál es su papel
en el mundo. Su característica esencial es la consciencia que tiene de sí, de
sus capacidades y potencialidades así como de sus limitaciones, las cuales
tiende a aceptar sin negarlas, aunque o se concentra en ellas, salvo para buscar
salidas más favorables. Como se conoce y se valora, trabaja en el cuidado de su
cuerpo y vigila sus hábitos para evitar que aquellos que le perjudican puedan
perpetuarse. Filtra sus pensamientos enfatizando los positivos, procura estar
emocionalmente arriba, en la alegría y el entusiasmo, y cuando las situaciones
le llevan a sentirse rabioso o triste expresa esos estados de la mejor manera
posible sin esconderlos neuróticamente.
En el autoestimado el énfasis
está puesto en darse cuenta de lo que piensa, siente, dice o hace, para adecuar
sus manifestaciones a una forma de vivir que le beneficie y le beneficie a
quienes le rodean, en vez de repetir como robot lo que aprendió en su ayer
cuando era niño o adolescente. Esa consciencia de la autoestima, hace que el
individuo se cuide, se preserve y no actúe hacía la autodestrucción física, mental, moral o
de cualquier tipo. La gratitud es norma en la vida de quien se aprecia y se
sabe bendito por los dones naturales que posee.
CONFIANZA.
Autoestima es también confianza
en uno mismo en las fuerzas positivas con las que se cuenta para abordar el día
a día. Esta confianza es la guía para el riesgo,
para probar nuevos caminos y posibilidades; para ver alternativas en las
circunstancias en que la mayoría no ve salida alguna; para usar la inteligencia y
seguir adelante aunque no se tengan todas las respuestas. Estas es la
características que hace que el ser se exprese en terrenos desconocidos con fe
y disposición de éxito.
Cuando se confía en lo que se es, no se necesitan justificaciones ni
explicaciones para poder ser aceptado. Cuando surgen las diferencias de opinión,
confiar en uno hace que las críticas se acepten y se les utilice para el
crecimiento.
RESPONSABILIDAD.
El que vive desde una Autoestima
fortalecida asume responsabilidad por su vida, sus actos y las consecuencias
que éstos pueden generar. No busca culpables sino soluciones.
Los problemas los convierte en un "cómo", y en vez de compadecerse
por no lograr lo que quiere, el autoestimado se planteará las posibles formas
de obtenerlos. Responsabilidad es responder ante alguien, y ese alguien es, él
mismo o Dios en caso de que su visión de la vida sea espiritual. Toma como
regalo el poder influir en su destino y trabaja en ello. Quien vive en este
estado no deja las cosas al azar , sino que promueve los resultados deseados y
acepta de la mejor forma posible lo que suceda.
COHERENCIA.
La Autoestima nos hace vivir de
manera coherente y nos impulsa a realizar e esfuerzo necesario para que
nuestras palabras y actos tengan un mismo sentido. Aunque el autoestimado guste
de hablar, sus actos hablarán por él tanto o más que sus palabras. No quiere
traicionarse y se esmera en combatir y vencer sus contradicciones internas.
EXPRESIVIDAD.
Los que viven confiado en su
poder, aman la vida y lo demuestran en cada acto. No temen liberar su poder
aunque puedan valorar la prudencia y respetar las reglas de cada contexto.
Mostrar afecto, decir "te quiero", halagar y tocar físicamente, son
comportamientos naturales en quienes se estiman, ya que disfrutan de sí mismos
y de su relación con las personas. La forma de vincularse es bastante libre y
sin l típica cadena de prejuicios que atan culturalmente al desvalorizad. En
esa expresividad, es seguro observar límites,
ya que para expresarse no hay que invadir ni anular a nadie. La expresividad
del autoestimado es consciente y natural, no inconsciente ni prefabricada.
RACIONALIDAD.
En el terreno de la Autoestima se
acepta lo espontáneo aunque el capricho es indeseable. La vida es vista como
una oportunidad lo bastante especial como para no dejarla en manos de la
suerte. De esta visión se deriva un respeto por la razón, el conocimiento y la
certeza. Quien anda de manos del amor propio, no juega consigo y por eso valora
el tiempo como recurso no renovable que es. Quien se respeta busca, sin
compulsiones, alcanzar un mínimo control de su existencia y para eso usa su
inteligencia y capacidad de discernimiento, confiando en lograr sus objetivos al
menor costo.
He allí la consciencia de efectividad de la Autoestima.
ARMONÍA.
Autoestima es sí misma armonía,
equilibrio, balance, ritmo y fluidez. Cuando existe valoración personal,
también se valora a los demás, lo que favorece relaciones sanas y plenas
medidas por las honestidad,
la ausencia de conflicto y la aceptación de las diferencias individuales. Por
ser las paz interna la máxima conquista de
la Autoestima, quienes están por ese camino hacen lo posible por armonizar y
aminorar cualquier indicador de conflicto. Esta armonía interior ahuyenta la
ansiedad y hace tolerable la soledad, vista a partir de un estado armónico de
vida como un espacio de crecimiento interior, encuentro con uno mismo y
regocijo.
RUMBO.
El respeto hacia nosotros y hacia
la oportunidad de vivir engendra una intención de expresar el ser, de
trascender , de lograr y de ser útil. Eso se hace más factible al definir un
rumbo, un propósito, una línea de objetivos y metas, un plan para
ofrendarlo a la existencia y decir "esto es lo que soy y esto es lo que
ofrezco". La vida es un don que se expresa a través de una misión y
una vocación; descubrirlo es tarea de cada quien, y es únicamente en ese camino
donde hallaremos la plenitud y la alegría de vivir. No hacerlo, equivale a
nadar en tierra o
arar en mar. E rumbo es indispensable aunque podamos modificarlo, si se llegara
a considerar necesario.
AUTONOMÍA.
La autonomía tiene que ver con la independencia para
pensar, decidir y actuar; con moverse en la existencia de acuerdo con las
propias creencias, criterios convicciones, en vez de cómo seguimiento del ritmo
de quienes nos rodean. No se puede vivir para complacer expectativas de amigos,
parientes o ideologías prestadas, mientras algo dentro de nosotros grita su
desacuerdo y pide un cambio de dirección.
El autoestimado busca y logra escucharse, conocerse, dirigirse y pelear sus
propias batallas confiado en que tarde o temprano las ganará. No se recuesta en
la aprobación, sino que mira hacia el interior donde laten sus autenticas
necesidades, sin desdeñar lo que el mundo puede ofrecerle.
VERDAD.
El autoestimado siente respeto
reverencial por la verdad, no la niega sino que la enfrenta y asume con sus
consecuencias. Los hechos son los hechos, negarlos es un acto irresponsable que
nos quita control sobre nuestra vida. Cuando se evade la verdad, comienza uno a
creerse sus propias mentiras. No recuerdo quien fue la persona que dijo "no
le temas tanto la verdad como para negarte a conocerla".
PRODUCTIVIDAD.
La productividad es
un resultado lógico de la Autoestima. Me refiero a una productividad
equilibrada en las distintas áreas de la vida humana. No a la productividad
meramente económica que suele ser causas de enormes distorsiones en las
relaciones y en la salud. Esta productividad equilibrada es consecuencia de
reconocer y utilizar los dones y talentos de manera efectiva. Iniciativa,
creatividad, perseverancia , capacidad de relacionarse y otros factores
asociados con una sana Autoestima posibilitan, al entrar en funcionamiento, la
obtención de aquello que deseamos, o l menos de algo bastante cercano.
PERSEVERANCIA.
Cuando alguien tiene confianza en
sí mismo, es capaz de definir objetivos trazar un rumbo, iniciar acciones para
lograr esos objetivos y, además desarrollar la capacidad para el esfuerzo
sostenido, la convicción de que tarde o temprano verá el sueño realizado. La
perseverancia es por eso característica clara de la persona autoestimada, para
quien los eventos frustrantes son pruebas superables
desde sus conciencia creativa.
FLEXIBILIDAD.
Es característica de la persona
autoestimada aceptar las cosas como son y no como se le hubiese gustado que
fueran. Ante la novedad, para no sufrir, es necesario flexibilizar nuestras
creencias y adecuar nuestros deseos sin caer, claro está, en la resignación o
la inacción. Flexibilidad implica abrirse a lo nuevo, aceptar las diferencias y
lograr convivir con ellas; tomarse algunas cosas menos en serio, darse otras
oportunidades y aprender a adaptarse. Todas estas son manifestaciones de inteligencia,
consciencia y respeto por el bienestar.
De forma sencilla y resumida,
Lair Ribeiro al referirse a los atributos de la persona autoestimada nos dice
que ésta es "ambiciosa sin ser codiciosa, poderosa sin ser opresora,
autoafirmativa sin ser agresiva, e inteligente sin ser pedante".